marzo 2, 2010
Relacionarse para ser feliz
La satisfacción sucesiva de las necesidades descritas por Maslow nos lleva a la conclusión de que somos seres sociales, y que es la interactividad social la mayor fuente de felicidad personal. La familia y los amigos, y los vínculos de comunicación auténtica que establecen con ellos, son señalados como los puntales de la felicidad por todas aquellas personas que están más satisfechas de sí mismas y de los derroteros que ha tomado su vida. La jubilación nos ofrece el mejor escenario para profundizar en esas relaciones y establecer nuevas relaciones de amistad, pues el tiempo libre que nos proporciona, y la liberación de los problemas asociados a la actividad laboral, nos permite dedicar nuestro tiempo y nuestra energía a satisfacer esta necesidad de orden superior.
En muchos casos se han descuidado las relaciones familiares y de amistad durante el periodo de actividad laboral, siendo necesario un “reencuentro” tras la jubilación, reencuentro que a veces no es posible por no haber cultivado suficientemente los lazos afectivos hasta el extremo de que la relación ha sido prácticamente inexistente durante un periodo prolongado.
Del libro “Vivir mejor la jubilación”
Matias escribió,
mayo 19, 2011 a 8:09 pm
Hola
Si es verdad, no es raro entrar a un restaurante y ver parejas de adultos mayores cenando sin ni siquiera mirarse a los ojos, sin decir una palabra, para luego pararse e irse después de haber comido…. toda una rutina
pareciera ser que el amor se fue…
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