09.18.07
- Locuras colectivas: la euforia y el pánico inversor.
Las pautas de comportamientos de masas basados en la euforia y el pánico explican gran parte de los movimientos bursátiles que desde la macroeconomía (la situación general de la economía de un país, la que reflejan sus grandes cifras) y desde la microeconomía (la situación financiera de una empresa concreta) no son lógicos y por tanto no se pueden entender. El ambiente bursátil es contagioso y es muy difícil sustraerse a él. Es muy difícil mantener la cabeza fría y actuar en sentido contrario a la mayoría, la inercia del mercado acaba arrastrando a casi todos los inversores. Por ello, el inversor largoplacista, que espera obtener rentabilidades a varios años vista, debe alejarse del bombardeo diario de noticias y no conviene que siga la evolución de las cotizaciones minuto a minuto; es la única forma de conseguir una visión del mercado más global y relajada, que es lo más aconsejable para su estrategia y para sus intereses. Seguir muy de cerca el mercado sólo es conveniente para la especulación, que opera en plazos menores con una estrategia no basada en el análisis fundamental sino en la propia inercia del mercado y en las tendencias cortoplacistas con altibajos frecuentes que no responden a criterios fundamentales de solidez de las empresas en las que invierten. Como la mayoría de los medios de comunicación financiera van dirigidos a estos inversores que operan a diario, y son las noticias inesperadas las que más venden por influir a diario en las cotizaciones, muchos inversores no se plantean que si su estrategia es largoplacista la mayoría de estas noticias son irrelevantes; y las acciones subirán y bajarán porque todo influye en el ánimo de los inversores, pero que a la larga los precios de las acciones tienden a situarse donde está su precio objetivo, que es el que se deduce del análisis de sus variables financieras y de los beneficios que obtiene. El exceso de información debido a los nuevos canales de comunicación telemática, facilitando al público general información hasta hace pocos años reservada a los profesionales, tiene mucho que ver en la paulatina conversión de miles de inversores largoplacistas en cortoplacistas compulsivos que operan cada vez con mayor frecuencia.
Deducir de todo esto que una vez que se compran unas acciones hay que desentenderse absolutamente de su evolución es otro error, …
(Extracto del libro de próxima publicación del autor del blog)


