09.02.07

- Vuelta a la normalidad, las “subprimes” y el precio del pollo.

Publicado en - Extracto del día a 9:33 pm por Miguel Ángel Torres González

Aunque para los bolsistas no ha sido precisamente un verano tranquilo, les deseo a todos que hayan vuelto con la energía necesaria para encarar este último cuatrimestre del año que va a ser apasionante para los mercados bursátiles.

 La situación provocada por las crisis de las hipotecas subprime en los Estados Unidos, nos ha mantenido en vilo por la elevada volatilidad que ha imprimido a los mercados y la desconfianza que ha generado en el mundo entero. Se esperan con expectación los resultados empresariales del tercer trimestre, para ver en qué medida esta situación va a repercutir sobre los beneficios, y por tanto sobre las cotizaciones bursátiles. Personalmente creo que ésta será una crisis pasajera, de la que se hable mucho y que dejará algunos cadáveres en el camino, pero que no tendrá una repercusión importante para los que invertimos con un horizonte temporal de largo plazo. Las crisis financieras del sudeste asiático en 1997 o la suspensión de pagos de la deuda rusa en 1998, son un precedente similar que provocó bajadas bursátiles importantes pero que se recuperaron en muy poco tiempo. La principal diferencia respecto a esas situaciones es que aún no conocemos la extensión del problema, pero la salida al rescate de bancos centrales y gobiernos parece, al menos de momento, haber sido oportuna y capaz de amortiguar la situación.

 Opino que desde hoy mismo hay otro asunto al que deberemos prestar cuando menos la misma atención que a las subprimes, pues sus repercusiones sí pueden ser mayores y condicionar el devenir futuro de la economía. Se trata del importante incremento de la inflación que va a suponer sobre los precios de muchos alimentos la subida de la “materia prima” con que se abastece la industria cárnica. La subida de los cereales debida a la mayor demanda inducida por la fabricación de biocarburantes ya dio su primera señal de alarma con el descontento social ocurrido en México a partir del aumento de precio de las tortillas de maíz. El pan, el pollo y otros productos básicos de la cesta de la compra ya son más caros debido a esta situación.

 Como bien sabemos, la inflación es muy negativa para la bolsa, pues tras ella se esconde la casi segura subida de los tipos de interés, y eso las acciones lo acusan casi siempre con bajadas importantes. Pero no se trata de una inflación por presión de la demanda, que es en la que la subida de tipos de interés resulta una medida efectiva. La inflación que sufriremos ahora se deriva por subida de los costes de producción de carne, y ahí una subida de tipos puede causar más daño que beneficio.

 

 Ocurre que esta inflación de factores de producción se suma al encarecimiento de otra materia prima fundamental, el petróleo. Hasta ahora respirábamos tranquilos porque parece ser que la economía ya no es tan sensible a la cotización del crudo por disfrutar de una mayor eficiencia energética que cuando se produjeron las crisis petrolíferas de los 70 y los 80 que dejaron la economía, y la bolsa, por los suelos.

 En resumen, inflación que puede descontrolarse, pero con pocas posibilidades de que se suban los tipos de interés. Esto descarta bajadas bruscas en las acciones, pero no dejará de tener su efecto en la medida en que los beneficios empresariales van a verse afectados a medio plazo. No estoy hablando de vender ya las acciones, pero sí de estar muy atentos a comprobar si los beneficios empresariales empiezan a deteriorarse; en ese caso, una reasignación de activos en el sentido de reducir el peso de la renta variable, o al menos de no comprar acciones durante un tiempo, es una medida sensata para inversores largoplacistas.

 Los que, como yo, a pesar de todo pensamos que la bolsa es la mejor inversión posible a largo plazo, buscaremos empresas solventes en las que refugiarnos, tratando de acertar con aquellas que se vean menos afectadas por esta situación. Los más valientes, además, pueden irse fijando ya en el sector financiero; la actual crisis de confianza está detectando ya una infravaloración considerable de sus acciones. Al final, si el terremoto subprime no es tan importante, debe empezar a corregirse su cotización hacia unos precios más acordes con sus beneficios.

 Otros asuntos importantes, siempre desde ese horizonte temporal lejano, son que estamos en año preelectoral, en los que la bolsa suele subir, y nos encaminamos hacia el invierno, que estadísticamente tampoco es malo para las cotizaciones. La de arena, en este caso, es que cinco años de bolsa alcista pesan mucho, … Atención, pues, a la próxima publicación de beneficios empresariales a partir de octubre. Yo, hasta entonces, me quedaré quietecito, los mercados laterales no son para nosotros. Mientras tanto, a mis sufridos lectores trataré de entretenerles con algunas curiosidades del mundo de la bolsa; distraerse en otra cosa es lo mejor que podemos hacer cuando el mercado no tiene una tendencia clara.

2 comentarios »

  1. errota escribió,

    hola, en tiempo de incertidumbre me inclinaría por los IPFs a corto plazo (3-6 meses) en vez de la bolsa de renta variable o mixta, ya que, a falta de liquidez financiera de los mercados los bancos están ofertando productos bastante interesantes…6-7% TAE…y de moemnto “más vale pájaro en mano…”. ¿Qué te parece a ti?
    un saludo

  2. 534 escribió,

    gua es super genial y muy creativo


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