06.04.07

- Preparar la jubilación.

Publicado en - Extracto del día a 1:39 am por Miguel Ángel Torres González

Entre los objetivos a más largo plazo, pero también más motivador, se encuentra asegurar la jubilación. Además, podemos cuantificar con bastante aproximación las necesidades que tendremos y lo que deberemos ahorrar para poder cubrir esas necesidades futuras.

La primera preocupación suele ser, y en mayor grado cuanto más joven se es, la perspectiva de que la Seguridad Social no podrá hacer frente a sus compromisos en el momento que nos jubilemos en la misma medida que ahora retribuye a los actuales pensionistas. La reducción de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida, tienen como consecuencia el aumento de la población jubilada y la reducción de la población activa que tenga que hacer frente a las pensiones con sus cotizaciones. El alivio parcial que supone el aumento de cotizantes inmigrantes, pronto supondrá también un aumento del gasto cuando éstos se jubilen. Diversos estudios duplican el porcentaje de población mayor de 65 años de aquí a 2025. La Seguridad Social no quebrará, pero de continuar el actual modelo de reparto deberá ajustar progresivamente las pensiones a los ingresos que reciba por cotizaciones.

La certeza de que tendremos pensiones es total, pero la cuantía va a depender de las cotizaciones realizadas y de la demografía existente en el momento de la jubilación. Las previsiones de ahorro e inversión para hacer frente a esta situación, deben partir de la aproximación a la cuantía de la pensión futura, y la comparación con los ingresos durante la vida activa, para valorar si es preciso el esfuerzo de ahorro para mantener el poder adquisitivo. Al final, se trata de ahorrar lo suficiente para compensar la más que probable reducción de ingresos al llegar ese momento.

Por todo ello, conviene hacer números que nos permitan conocer cuál será nuestra pensión y cuánto debemos ahorrar. La normativa actual, que nos permite calcular la cuantía de la pensión, establece que se hará en función de los años cotizados (vida laboral activa) y de la base de cotización a la SS:

Base reguladora: se calcula dividiendo la base de cotización de los últimos 15 años (180 meses) entre 210. Los últimos 24 meses por su valor nominal, el resto actualizado por IPC. El resultado será la base reguladora.

Pensión definitiva: a la base reguladora se le aplica un porcentaje en función de los años cotizados. Así, si se han cotizado 15 años (tiempo mínimo para acceder a una pensión contributiva) la pensión será el 50% de la base reguladora. Por cada año cotizado adicional, la pensión sube un 3% hasta los 25 años cotizados. A partir de los 25 años cotizados, cada año más hace subir la pensión un 2%. De esta forma, para cobrar el 100% de la base reguladora es preciso haber cotizado 35 años.

Muchos trabajadores tienen salarios que superan la pensión máxima (hay un tope de cotización, actualmente fijado en torno a los 3.000 euros mensuales), y es a ellos a los que más afecta la reducción de la pensión, y los que más tendrán que ahorrar si quieren mantener su poder adquisitivo.

Una vez calculada la necesidad, la segunda parte es cuantificar el ahorro necesario para mantener el nivel de ingresos, cuándo empezar a preparar la jubilación, y en qué invertir los ahorros para que proporcionen la mayor rentabilidad financiero-fiscal con la máxima seguridad.

Conviene empezar lo antes posible, una vez que se tengan resueltas las necesidades básicas de vivienda, educación de los hijos, etc. El efecto multiplicador del interés compuesto en la rentabilidad de las inversiones, hace maravillas si se empieza a ahorrar en la treintena, bastando en ese caso un ahorro mucho menor que si se empieza después de los 50 años.

El destino de los ahorros para la jubilación debe ser lo suficientemente seguro y rentable para garantizar que la inflación y los futuros impuestos no se “coman” el bienestar futuro. Para ello, cuantos más años falten para la jubilación, más porcentaje del ahorro se debe colocar en renta variable diversificada y en empresas con buenos fundamentales, ya que a largo plazo es la inversión más rentable. Esa inversión puede hacerse directamente, o a través de productos específicos de ahorro-previsión, que además gozan de ventajas fiscales, como los planes de pensiones, planes de jubilación y diversas formas de seguros. Un criterio bastante generalizado aconseja repartir entre renta fija y variable, de forma que el porcentaje de renta fija sea equivalente a la edad del individuo en años (si tiene 40 años, invertir el 40% en renta fija).

De invertir en planes de pensiones, debe tener en cuenta dos cosas principalmente: que le convienen sobre todo si tiene un marginal de IRPF elevado, ya que las aportaciones se las deducirá de su base imponible (con un límite variable, actualmente fijado en 8.000 euros anuales si tiene menos de 52 años). El segundo aspecto a considerar es que puede elegir el plan que más le convenga entre una amplia variedad por su vocación inversora (en renta variable, en renta fija o mixtos), y que aunque el dinero aportado a los planes es un dinero cautivo del que no dispondrá hasta la jubilación (salvo enfermedad grave o desempleo prolongado), podrá cambiar de plan cuantas veces quiera, y así aprovecharse de las previsiones de evolución de los mercados, lo que en el largo plazo puede aportarle jugosas plusvalías. También puede cambiar de entidad gestora y depositaria, buscando siempre los planes más rentables del mercado para cada categoría.

1 comentario »

  1. Mª Loreto escribió,

    En febrero de 2010 se cumpliran 25 años desde que empezé a trabajar, la mayor parte de esos años en la administracion (eventual).Si yo quisiera jubilarme (en diciembre cumplo 45 años) ¿como calcular cuanto voy a cobrar de pension?.Que tramites tengo que realizar?

    Muchas Gracias.Un saludo


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