06.26.07
- ¿Qué acciones compro?
La saturación de información a la que estamos sometidos, nos hace oír opiniones contradictorias continuamente en todo aquello que no sea una ciencia exacta. Y como tomar decisiones de inversión no lo es, pues hay opiniones para todos los gustos; pero como en el vestir, cada inversor responde a un estilo diferente, aparte de que como el futuro nadie lo conoce ninguna opinión es más verdadera que las demás, cada una tiene sus razones.
Entonces, ¿En qué puede invertir? ¿Es buen momento para comprar acciones? ¿Me voy a la renta fija esperando a ver por dónde tira esto de la bolsa?. Bueno, vayamos por partes, …
En primer lugar, si es usted un inversor cortoplacista, por favor, ponga en cuarentena todo lo que lea, probablemente no le sirva para nada, yo el análisis técnico lo uso solamente para decidir el momento de compra o de venta, pero una vez que ya he elegido el valor a comprar o del que me quiero desprender.
Pero si quiere rentabilizar su inversión en varios años, sin esperar pelotazos y descartando la ruina, le voy a dar argumentos tanto a favor como en contra para comprar acciones ahora.
– En contra de comprar acciones ahora, hay razones poderosas:
La bolsa lleva más de cuatro años subiendo, y eso es una razón poderosa para el inversor tranquilo. Es cierto que a largo plazo siempre se gana en bolsa si se diversifica bien y se compra de forma medianamente sensata; pero es mucho mejor comprar cuando la bolsa ha sufrido una fase correctiva importante. En ese caso las ganancias llegarán mucho antes.
El petróleo está demasiado caro. Hay miedo de que desencadene inflación, y eso sería fatal para las acciones. De hecho, suele asociarse el ciclo alcista de la bolsa a petróleo barato. Pero en el ciclo actual no está siendo así porque el petróleo no ha producido inflación. Nadie sabe hasta cuándo.
La inflación: independientemente de lo dicho anteriormente, empieza a temerse un aumento de la inflación, pero sigue controlada. Mientras siga así, este factor debería estar en el bloque de razones a favor de comprar acciones.
Los tipos de interés: los de corto plazo, fijados por los bancos centrales, llevan tiempo subiendo y empiezan a sobrepasar el umbral a partir del cual hay que temer reducciones en el consumo, y consecuentemente en el beneficio de las empresas, lo que podría hacer bajar la bolsa. Pero los realmente peligrosos son los de largo plazo, que también están subiendo, mucho y deprisa.
- A favor:
Pues que la economía mundial va viento en popa, que al fín y al cabo es lo que hará ganar dinero a las empresas. Que se enfrié la economía USA ya no es tan importante como en ciclos anteriores, además de que Europa y Japón están tomando el relevo, las economías emergentes son cada vez más influyentes. China, India, Brasil y Rusia tienen excelentes expectativas para los próximos años.
El dólar acaba de marcar su mínimo histórico frente al euro. Desde ahí, y sin entrar en filigranas, es más probable que acabe dándose la vuelta y empiece a subir. La subida del dólar suele asociarse con subidas bursátiles.
Aunque la bolsa en conjunto lleva cuatro años subiendo, hay valores que no lo han hecho tanto, y que en relación a los beneficios que tienen cotizan baratos. Asómese al PER y verá.
Siempre es un buen momento si se logra encontrar empresas que estén infravaloradas.
Hay estrategias que han dado beneficios hasta en los malos años bursátiles. Basarse en el dividendo, en el PER, o en una estrategia cuantitativa que valore los parámetros del análisis fundamental, son estrategias ganadoras siempre a largo plazo.
Se comenta que la bolsa no está cara a pesar de los cuatro años de subidas, que el PER medio está por debajo de 15 y que eso no es caro. Esa es una verdad a medias, pues si quitamos del índice a las tres mayores empresas (Santander, Telefónica y BBVA), el PER se sube a 18, y eso no es barato.
Bueno, bonito, barato, sólido, rentable, tranquilo: Bancos y aseguradoras europeos (entre ellos los dos grandes españoles), Telefónica, Farmacéuticas. No le harán rico, e incluso pueden darle un susto a corto plazo (nadie, NADIE, conoce el futuro), pero si tiene paciencia le darán jugosos dividendos y, de mantener la actual trayectoria de beneficios, estupendas revalorizaciones.
Otra cosa, cuando la bolsa baja, bajan casi todas las acciones, pero las mencionadas son bastante defensivas para capear temporales. Y después de cuatro años subiendo, yo no metería todo en bolsa, dejaría capital disponible para compras futuras; cuatro años de subida imponen respeto y, además, las oportunidades en la bolsa nunca se acaban.
06.20.07
- Tenemos una cita en Intereconomía Televisión
Me complace informaros, a todos los que seguís este blog, que el próximo martes 26 de junio, podréis verme en IntereconomíaTV, entre las 16 y las 16,30 horas. Será un programa en directo, en el que aparte de presentar el blog, precisaremos el perfil de inversor-lector al que la página se dirige, aparte de hablar de la actualidad de los mercados bursátiles, en estos momentos volátiles de fuertes movimientos laterales del mercado.
Aprovecho para agradecer la fidelidad de aquellos que me estáis leyendo durante los dos meses de vida del blog.
Para acceder a IntereconomíaTV, en el caso de no tener receptor TDT o estar abonado a canales de pago, podréis hacerlo desde aquí: IntereconomíaTV
06.17.07
- La minifalda y la bolsa.
Entre los inversores bursátiles abundan los chascarrillos acerca de si la minifalda indica periodo de bonanza para la bolsa, o que es mejor comprar en semanas de luna nueva (parece ser que en luna llena el ánimo está por otros menesteres). Algunos psicólogos dicen que como el sol nos vuelve más optimistas, es más probable que la bolsa suba en mañanas soleadas que en las lluviosas. Para los americanos el año electoral suele ofrecer garantías de subidas también, así como los años que acaban en cinco. El horóscopo también dicta el estilo de inversión, de forma que si usted es Sagitario tenderá a inversiones a largo plazo.
Casi todo el mundo tendrá algo que objetar a alguno de estos dichos, y desde luego que yo me inclino por relaciones casuales más que causales entre estos avatares y la evolución de las cotizaciones. Por ejemplo, lo del año electoral se cumplió escrupulosamente durante 20 años, … hasta el año 2000, en el que las elecciones americanas coincidieron con el pinchazo de la burbuja de los valores tecnológicos. Lo del sol, en fin, que se lleva mal con el “Sell in may and go away” que aconseja vender en mayo y reinvertir en octubre (América también es hemisferio norte, por lo que entre mayo y octubre habrá estadísticamente más días soleados que de octubre a mayo). El horóscopo, en mi caso, ha acertado; mire a ver en el suyo, no sea que ande como alma en pena invirtiendo con un estilo que no le va a su subconsciente, y por eso tiene insomnio, …
Pero en otros casos la relación puede ser no sólo casual, teniendo algo de relación causa-efecto. Durante el año electoral, los gobiernos resaltarán las bondades de su gestión y harán lo posible por garantizar la reelección bajando los impuestos (si pueden) e incitando al consumo, y desde luego postponiendo decisiones dolorosas e impopulares. El caso de la minifalda es aún más interesante, y parece denotar los atavismos más ancestrales que están grabados en nuestros genes y que la civilización no ha conseguido eliminar.
Todos hemos leído en algún sitio que cuando se impone la minifalda es casi seguro que la bolsa será alcista. La explicación que hemos recibido es que esa moda refleja optimismo, y bla, bla, bla, …
Y puede que no le falte razón a quién haya documentado esta relación, que en todo caso será una relación casual por coincidir el optimismo económico con una predisposición general a lucir atributos físicos. Es decir, que la bolsa no sube porque los brokers se emocionen al ver muslamen, sino que la exquisita sensibilidad de los diseñadores que marcan tendencia, que diseñan la moda casi un año antes de que esté en la calle, ya predicen el estado de ánimo de la sociedad para el año siguiente.
Si la bolsa cotiza expectativas, deberíamos entonces estar pendientes no de la moda de la calle, sino de los desfiles que medio año antes anuncian las modas venideras, para no llegar tarde con nuestro dinero al supermercado de la bolsa, y comprar cuando la alegría es tan desbordante porque todo el mundo sabe lo de la minifalda que los más listos son los que ya están distribuyendo las acciones que uno compra cegado por la minifalda.
Para los que esta teoría les siga resultando absurda, hay una explicación antropológica, de interpretación machista pero sobre todo cruel, que dice que las tribus antiguas (nadie se atreve a señalar una concreta), en épocas de hambruna llegaban hasta a matar a las mujeres para que no procrearan, y que cuando menos las dejaban a buen recaudo para que no lucieran encantos ni provocaran al personal. Por contra, en tiempos de abundancia se hacían resaltar sus atributos femeninos, para encelar al macho y repoblar la tribu que había quedado diezmada tras el achuchón anterior.
¿La minifalda del siglo XX era la forma refinada de dar a entender lo mismo? ¿Tapar la mujer hasta los tobillos es capaz de reducir la líbido hasta el punto de reducir la natalidad? ¿Se trata de una influencia ancestral inconsciente también en los diseñadores, o éstos son tan avispados que se informan de las expectativas económicas y si pintan oros diseñan moda más atrevida que si pintan bastos? ¿Qué opinan en los países árabes en los que la minifalda nunca se ha impuesto?
Sobrecoge la lógica de esto si uno se lo cree, y sobre todo la reiteración de los ciclos económicos desde que el génesis los describió al principio de los tiempos y para el que todas las culturas tienen su explicación.
Por cierto, desconozco si esta primavera se lleva la minifalda, pero es que la climatología madrileña no da tregua y, de llevarse, no ha sido aún posible lucirla. A ver si escampa …
06.14.07
- El número de billetes de 500 euros en circulación aumenta un 13% en un año, según el Banco de España
“… alrededor del 27% de los billetes de 500 euros de la zona euro circulan en España, según los datos publicados por el colectivo de Técnicos Financieros del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha), que denuncia que el incremento de billetes de 500 euros en España representa un síntoma de fraude fiscal”

06.11.07
- La Seguridad Social también invertirá en bolsa, y lo hará con parte de su futura pensión
El Consejo de Ministros del pasado 8 de junio aprobó el proyecto de ley que regulará el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. El acuerdo conseguido entre el Gobierno, la patronal empresarial y los sindicatos permitirá, como adelantamos en este blog el pasado 25 de abril, que una parte del Fondo de Reserva que proviene del actual superavit de la Seguridad Social pueda ser invertido en Bolsa.
Me reafirmo en mi alegría ante esta noticia, y felicito a quienes lo han hecho posible. La Administración persigue la mayor rentabilización de la hucha de los pensionistas, como ya vienen haciendo con este mismo Fondo otros países vecinos. La rentabilidad media del Fondo Español está en el 5%, mientras la del Fondo de nuestros vecinos es del doble, el 10%.
Falta precisar algunos detalles de sumo interés para que se garantice la viabilidad y rentabilidad de un dinero con el que nadie debe jugar (el uso por parte de un importante político del término “jugar” para referirse a la inversión en bolsa lo considero no sólo irresponsable, sino además revelador de su desconocimiento de un tema sobre el que debería documentarse antes de proferir declaraciones como esa), pero si se reglamenta adecuadamente esa inversión aportará diversificación (un principio elemental de la inversión) y a la larga mayor rentabilidad para el Fondo (también presupongo que la Seguridad Social será un inversor responsable que invertirá en empresas solventes, con buenas expectativas de beneficios y a precios razonables –es decir, cuando estén en su precio o infravaloradas-). Es elogiable la opinión de uno de los sindicatos partícipes en el acuerdo, respecto a la previsible mayor rentabilidad futura del Fondo y la necesidad de su diversificación (cuando leía esto me parecía estar en un mundo al revés, en el que un sindicato aplaude la medida, y el político mencionado la reprueba).
La declaración del político también tenía una parte de razón, pues a continuación de utilizar ese símil tan poco afortunado, mencionaba la peligrosidad de “jugar” en bolsa con las pensiones sin ningún tipo de control, garantía y restricciones. A ello entonces, a garantizar, controlar y restringir para que la inversión no se parezca a la apuesta en la ruleta, de forma que en el futuro cada vez menos gente piense que esto de la bolsa es un casino donde vamos a jugar, y la experiencia de jugosas rentabilidades convenza a todos del acierto de esta decisión.
Para los que ya estamos convencidos de las bondades de la inversión en bolsa, y de su rentabilidad sin rival posible cuando es meditada y realizada con criterios fundamentales de selección de empresas infravaloradas, solventes y con expectativas de incremento de beneficios futuros, la noticia también es buena. Si al final el porcentaje del Fondo que se invertirá en bolsa es del 30% (15.000 millones de € si el Fondo en diciembre llega a 50.000), eso supone casi el 2% de la capitalización bursátil española. Como se hará con criterios de estabilidad, esa ingente cantidad de dinero será un colchón que paliará desplomes derivados del pánico, convirtiéndose en un soporte de las cotizaciones de las empresas más sólidas (si es en las que invierte, claro está).
06.06.07
- Más de la mitad de los hogares tiene dificultades para llegar a fin de mes…
Con lo fácil que sería arreglarlo.

06.04.07
- Preparar la jubilación.
Entre los objetivos a más largo plazo, pero también más motivador, se encuentra asegurar la jubilación. Además, podemos cuantificar con bastante aproximación las necesidades que tendremos y lo que deberemos ahorrar para poder cubrir esas necesidades futuras.
La primera preocupación suele ser, y en mayor grado cuanto más joven se es, la perspectiva de que la Seguridad Social no podrá hacer frente a sus compromisos en el momento que nos jubilemos en la misma medida que ahora retribuye a los actuales pensionistas. La reducción de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida, tienen como consecuencia el aumento de la población jubilada y la reducción de la población activa que tenga que hacer frente a las pensiones con sus cotizaciones. El alivio parcial que supone el aumento de cotizantes inmigrantes, pronto supondrá también un aumento del gasto cuando éstos se jubilen. Diversos estudios duplican el porcentaje de población mayor de 65 años de aquí a 2025. La Seguridad Social no quebrará, pero de continuar el actual modelo de reparto deberá ajustar progresivamente las pensiones a los ingresos que reciba por cotizaciones.
La certeza de que tendremos pensiones es total, pero la cuantía va a depender de las cotizaciones realizadas y de la demografía existente en el momento de la jubilación. Las previsiones de ahorro e inversión para hacer frente a esta situación, deben partir de la aproximación a la cuantía de la pensión futura, y la comparación con los ingresos durante la vida activa, para valorar si es preciso el esfuerzo de ahorro para mantener el poder adquisitivo. Al final, se trata de ahorrar lo suficiente para compensar la más que probable reducción de ingresos al llegar ese momento.
Por todo ello, conviene hacer números que nos permitan conocer cuál será nuestra pensión y cuánto debemos ahorrar. La normativa actual, que nos permite calcular la cuantía de la pensión, establece que se hará en función de los años cotizados (vida laboral activa) y de la base de cotización a la SS:
Base reguladora: se calcula dividiendo la base de cotización de los últimos 15 años (180 meses) entre 210. Los últimos 24 meses por su valor nominal, el resto actualizado por IPC. El resultado será la base reguladora.
Pensión definitiva: a la base reguladora se le aplica un porcentaje en función de los años cotizados. Así, si se han cotizado 15 años (tiempo mínimo para acceder a una pensión contributiva) la pensión será el 50% de la base reguladora. Por cada año cotizado adicional, la pensión sube un 3% hasta los 25 años cotizados. A partir de los 25 años cotizados, cada año más hace subir la pensión un 2%. De esta forma, para cobrar el 100% de la base reguladora es preciso haber cotizado 35 años.
Muchos trabajadores tienen salarios que superan la pensión máxima (hay un tope de cotización, actualmente fijado en torno a los 3.000 euros mensuales), y es a ellos a los que más afecta la reducción de la pensión, y los que más tendrán que ahorrar si quieren mantener su poder adquisitivo.
Una vez calculada la necesidad, la segunda parte es cuantificar el ahorro necesario para mantener el nivel de ingresos, cuándo empezar a preparar la jubilación, y en qué invertir los ahorros para que proporcionen la mayor rentabilidad financiero-fiscal con la máxima seguridad.
Conviene empezar lo antes posible, una vez que se tengan resueltas las necesidades básicas de vivienda, educación de los hijos, etc. El efecto multiplicador del interés compuesto en la rentabilidad de las inversiones, hace maravillas si se empieza a ahorrar en la treintena, bastando en ese caso un ahorro mucho menor que si se empieza después de los 50 años.
El destino de los ahorros para la jubilación debe ser lo suficientemente seguro y rentable para garantizar que la inflación y los futuros impuestos no se “coman” el bienestar futuro. Para ello, cuantos más años falten para la jubilación, más porcentaje del ahorro se debe colocar en renta variable diversificada y en empresas con buenos fundamentales, ya que a largo plazo es la inversión más rentable. Esa inversión puede hacerse directamente, o a través de productos específicos de ahorro-previsión, que además gozan de ventajas fiscales, como los planes de pensiones, planes de jubilación y diversas formas de seguros. Un criterio bastante generalizado aconseja repartir entre renta fija y variable, de forma que el porcentaje de renta fija sea equivalente a la edad del individuo en años (si tiene 40 años, invertir el 40% en renta fija).
De invertir en planes de pensiones, debe tener en cuenta dos cosas principalmente: que le convienen sobre todo si tiene un marginal de IRPF elevado, ya que las aportaciones se las deducirá de su base imponible (con un límite variable, actualmente fijado en 8.000 euros anuales si tiene menos de 52 años). El segundo aspecto a considerar es que puede elegir el plan que más le convenga entre una amplia variedad por su vocación inversora (en renta variable, en renta fija o mixtos), y que aunque el dinero aportado a los planes es un dinero cautivo del que no dispondrá hasta la jubilación (salvo enfermedad grave o desempleo prolongado), podrá cambiar de plan cuantas veces quiera, y así aprovecharse de las previsiones de evolución de los mercados, lo que en el largo plazo puede aportarle jugosas plusvalías. También puede cambiar de entidad gestora y depositaria, buscando siempre los planes más rentables del mercado para cada categoría.


