05.27.07

- Endeudarse para invertir II. Cómo conseguir el préstamo más barato.

Publicado en - Extracto del día a 10:32 pm por Miguel Ángel Torres González

En línea con el artículo del pasado 22 de mayo, reflexionaremos hoy sobre la necesidad de la diversificación de inversiones y cómo conseguir el préstamo más ventajoso, en caso de que Vd decida endeudarse para invertir.

Partíamos entonces de la posibilidad de hipotecar la vivienda, o ampliar el límite de la hipoteca actual, para comprar acciones cuando la bolsa está realmente barata, como ocurre en el punto más bajo de todos los ciclos bursátiles tras la fase de descenso prolongado de las cotizaciones. Aunque hacerlo puede reportar fabulosos beneficios, a nadie escapa que también entraña un riesgo, pero siempre las inversiones más rentables son también aquellas en las que más se arriesga; y no es algo que todos estén dispuestos a hacer, independientemente de que se posean todos los requisitos para hacerlo con total garantía (solvencia derivada de rentas periódicas que garanticen que no se necesitará recurrir al dinero invertido, y que podrán hacer frente al pago de las cuotas del préstamo solicitado, cartera elaborada con empresas infravaloradas con buenos fundamentales, tipos de interés bajos, e historia reciente de bajada de las cotizaciones por un largo período), ya que hay que tener una escasa aversión al riesgo, o dicho de otra forma, que aunque realices esta inversión puedas dormir tranquilo.

Pero si se dan estas condiciones (también recuerdo que estimo que ahora no es el momento de hacerlo, llevamos más de cuatro años de bolsa alcista y los tipos de interés no están precisamente bajando), habrá que empezar a planificar la inversión para dentro de 2, 3 años.

El coste del dinero que pida prestado es un aspecto fundamental, y en eso nos centraremos hoy. Hay varias fórmulas de endeudamiento, y debe conocerlas para elegir la más adecuada para su situación particular, ya que no hay una objetiva y universalmente mejor que otra:

Línea de crédito: el banco pone a disposición del cliente una cantidad máxima previamente pactada, que el cliente utiliza a medida que necesita, durante un tiempo prefijado (normalmente un año, renovable). El cliente pagará el interés pactado únicamente sobre las cantidades que disponga, y podrá libremente amortizar parcial o totalmente las cantidades dispuestas sin penalización alguna. No se fijan cuotas de amortización predefinidas, pero al final del periodo concertado debe haberse devuelto la totalidad del dinero prestado. El gran inconveniente de las líneas de crédito, es que el banco suele cobrar una pequeña comisión de “disponibilidad” sobre el dinero que no utilice pero tenga autorizado tomar prestado (en torno al 0,75% anual). Otro gasto es la comisión de apertura, que ronda el 2% de la cantidad total. Sus ventajas son la flexibilidad en la disposición, la no sujección a cuotas fijas periódicas. En cuanto al precio de estos préstamos, es intermedio entre los préstamos más baratos (los hipotecarios) y los préstamos al consumo. Este producto es el más recomendable para inversionistas muy activos que realizan compraventas frecuentes; suelen ser de perfil cortoplacista.

Préstamo personal: el banco entrega al cliente una cantidad de dinero pactada, mediante un trámite sencillo en el que es suficiente garantía la propia confianza que al cliente le inspira la entidad (aunque a veces el banco pide avales de terceras personas). Sencillo de conseguir, y sin muchas comisiones (el 1-2% por la apertura, y entre el 1 y el 3% si realiza amortizaciones anticipadas), es el préstamo más caro, sólo recomendable cuando el plazo previsto de devolución es a corto o medio plazo (menos de tres años). Al fijar la cuantía, se pacta también el período de devolución y las cuotas y cuantía en que se realizará. El tipo que se aplica suele superar en 3-4 puntos a los préstamos hipotecarios, por lo que no es recomendable para inversionistas con vocación de largo plazo.

Préstamo hipotecario: se pacta el préstamo a menor interés (fijo o variable, pero siempre menor que en los otros tipos de préstamos y créditos), con un inmueble como garantía de pago. Se pactan también las cuotas iniciales y el plazo de devolución, si bien las cuotas se revisarán cada año o medio año si el tipo de interés es variable. Los gastos y trámites de constitución son los más farragosos y caros, pues llegan en total hasta un 4% del préstamo, pero que prorrateados entre los años de duración del préstamo no resultan más onerosos que en los casos anteriores. Hay que hacer escritura pública ante notario e inscribirla en el Registro de la Propiedad.

Los préstamos hipotecarios, que la mayoría de las personas sólo utilizan para hacer frente a la compra de la vivienda, al ser los más baratos pueden ser también recomendables para compras importantes con plazo de devolución prolongado (p.ej. el coche). El problema son los trámites a realizar, pero hay también una fórmula para agilizar esto: contratar hipotecas abiertas con el banco, que permiten disponer de cantidades adicionales a la concertada para la hipoteca de la vivienda, sin gastos ni trámites suplementarios.

Imagine, …. Octubre de 2002, ya tiene vivienda propia y su salario le permite pagar con holgura la hipoteca e incluso puede ahorrar cada mes 600 euros, y quiere diversificar su patrimonio con una inversión financiera pero no tiene dinero ahorrado. Imagine … que decide ampliar su hipoteca en 100.000 euros, por los que aumentará su recibo hipotecario en 600 euros mensuales . Imagine …

Tenga paciencia, sólo hay que elegir bien el momento de entrada; hasta entonces, vaya acumulando garantía, capacidad de ahorro y conocimientos bursátiles. Además de divertirse, se garantizará una jubilación de oro.