mayo 22, 2007
- Endeudarse para invertir
La posibilidad de endeudarse para comprar una vivienda está en la mente de casi todos los españoles que carecen de ella y no pueden pagarla a tocateja (que no puede casi nadie). Endeudarse para comprar un coche también es habitual y a casi nadie le extraña. Incluso, pedir un préstamo para financiarse unas vacaciones de ensueño es bastante frecuente.
A nivel empresarial, los créditos para emprender una actividad profesional o empresarial son tan frecuentes como los hipotecarios, concentrando en muchos casos el riesgo financiero del crédito junto al riesgo personal del trabajo y el esfuerzo que será necesario para hacer rentable el negocio.
Pero endeudarse para realizar inversiones financieras ya no es tan común, incluso se llega a considerar un loco a quién lo hace por la presunción de elevadísimo riesgo que asume. Pues sí y no, hay tantos puntos de vista y tantos aspectos a considerar en este tema, que a nadie le falta razón cuando opina acerca de ello. Probablemente endeudarse para especular en derivados (o incluso en bolsa directa a cortísimo plazo) suponga un riesgo tan elevado que casi nadie quiera aceptar. O endeudarse de forma que no existe garantía de devolución cómoda del crédito aunque sea a partir de otros ingresos recurrentes de que disponga el inversor.
Pero endeudarse para comprar acciones en determinadas condiciones, es un fabuloso negocio si coinciden una serie de características. Imagínese, … Imagínese que la bolsa ha caído durante tres años seguidos (como ocurría en octubre de 2002); imagínese que los tipos de interés son tan bajos que están incluso por debajo de la inflación y se pueden conseguir créditos o préstamos al 3% (como pasaba ese mismo verano si se optaba por un préstamo hipotecario); imagínese que su perfil es de inversor de largo plazo y que sabe que la bolsa, como todo en la vida, es cíclico y que la probabilidad estadística de que la bolsa empiece a subir es cada día más alta porque siempre ha sido así; imagínese que sus ingresos recurrentes, que además provienen de un sueldo fijo y en principio indefinido, le inyectan un excedente mensual apreciable y que en el peor de los casos suscribe un crédito para comprar acciones que temporalmente siguen bajando pero que nunca tendrá que vender porque hizo los cálculos para pagar la cuota con su excedente salarial. Imagínese que su perfil largoplacista pero conservador le anima a invertir en empresas sólidas, con beneficios recurrentes, que reparten dividendos, y que diversifica adecuadamente.
Si se endeuda de esa forma, puede llegar a ganar mucho dinero. Siga imaginando, … Si en ese momento disponía Vd. de 100.000 euros y los invirtió en bolsa simplemente siguiendo un índice como el Ibex, hoy tendría casi 300.000 euros. Pero si además hubiera solicitado un préstamo hipotecario (¡Cómo que qué locura rehipotecar la casa para comprar acciones!), que entonces se lo cobraban a poco más del 3%, por otros 100.000 euros, pensando amortizarlo en diez años por si las cosas se torcieran, y hubiera tenido la sensatez de no dejarse vencer por la avaricia y hubiera hecho amortizaciones anticipadas, hoy tendría además otros 150.000 euros libres de polvo y paja (perdón, después de pagar todo tipo de comisiones e intereses). Es decir, y hablando en pesetas que uno se hace mejor idea de lo rico o pobre que es, sus poco más de 16 millones de hace cuatro años y medio hoy serían, … ¡cielos! 75 millones de pesetas.
Y ahora deje de imaginar, porque esa oportunidad la tendrá dos, como máximo tres veces en la vida, y una la ha dejado pasar. Pero esté atento, haga números, vea si es capaz de asumir ese riesgo, y espere a la próxima, que llegará. Eso sí, tardará varios años; y desde luego, yo no le recomendaría hacerlo ahora que la bolsa está en máximos históricos, que los tipos de interés están subiendo, y que cuando todo es tan maravilloso en la bolsa como ahora es, siempre, cuando nadie sabe porqué, sin avisos, vienen las vacas flacas y sí, a largo plazo siempre se gana, pero arriesgar y padecer insomnio para que las plusvalías las disfruten los nietos, pues como que no mola. Que nadie deduzca que estoy pronosticando que el ciclo se acaba, pero coincidirá conmigo en que ahora hay más posibilidades que en 2002 de que la bolsa aminore el ritmo, que dé bandazos, o que empiece a bajar.
Tenga paciencia, espere unos años, y verá cómo no es tan difícil detectar de nuevo esa oportunidad.
Jacobo escribió,
mayo 23, 2007 a 2:06 pm
¡Vaya chuminada!
Y ¿por qué no dijiste esto en octubre de 2002? Ah, claro, que entonces no sabías que la bolsa iba a empezar a subir, ni la evolución de los tipos de interés en los siguientes 4 años.
Como dice un amigo, “Vistos los cojones… ¡macho!”
Miguelangeltorresgonzalez escribió,
mayo 23, 2007 a 2:24 pm
Lo dije y lo hice, Jacobo, muchos de mis conocidos se beneficiaron de ello, y ahora ya he devuelto el préstamo y disfruto de las plusvalías, me estoy saliendo poco a poco y me pondré a esperar otro momento similar.
Un saludo.
Juan Recio escribió,
mayo 23, 2007 a 3:02 pm
Muy buenos días,
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Miguel Angel Torres escribió,
mayo 23, 2007 a 3:39 pm
Gracias Juan, por tu comentario. Estaré encantado de colaborar con vosotros.
El Llanero Solitario escribió,
mayo 24, 2007 a 6:49 am
Buenos días Miguel Angel,
Es posible que ese escenario que se dio en el 2002 se repita a corto plazo.
Muchas gracias
Miguel Angel Torres escribió,
mayo 24, 2007 a 7:47 am
Siento decirte, Llanero Solitario, que para que eso sea posible se requiere un fase bajista del ciclo bursátil y un empeoramiento de la economía hasta el punto de que los bancos centrales vuelvan a bajar tipos de interés. Eso no es probable que ocurra en menos de dos años.
- Endeudarse para invertir II. Cómo conseguir el préstamo más barato. « Miguel Ángel Torres escribió,
mayo 28, 2007 a 3:44 am
[...] en – Extracto del día en 10:32 pm por Miguel Ángel Torres González En línea con el artículo del pasado 22 de mayo, reflexionaremos hoy sobre la necesidad de la diversificación de inversiones y cómo conseguir el [...]
Miguel escribió,
julio 8, 2007 a 7:58 pm
Comparto completamente la idea, eso sí invirtiendo con cabeza.
Pisos escribió,
octubre 16, 2007 a 6:23 am
Segun ese mismo argumento, cuando estalle la burbuja inmobiliaria es el mejor momento para inmuebles ¿no?.
Miguel Ángel Torres González escribió,
octubre 21, 2007 a 11:25 pm
Que cuando estalle la burbuja inmobiliaria sea el mejor momento para invertir en inmuebles, depende del horizonte temporal de la inversión, pues si se compra para especular y venderlo al poco tiempo, será un negocio ruinoso. En cambio, si es con visión de largo plazo (y los ciclos inmobiliarios son de entre 10 y 15 años), está claro que una vez pinchada la burbuja podrá comprar más barato que antes de estallar.
En todo caso, no hay que tener prisa para comprar inmuebles en este momento; en caso de producirse un ciclo bajista (o estable, los precios nominales de los pisos no suelen bajar, pero en su fase bajista tampoco suben de precio) durará varios años y las oportunidades hay que buscarlas.
En algunos casos, los propietarios tienen prisa por vender, y dada la iliquidez del mercado inmobiliario se pueden negociar precios a la baja de hasta un 10%, como ya está ocurriendo por ejemplo en Madrid con pisos de segunda mano que en algunos casos se llegan a vender rebajando ese porcentaje de su precio de salida. Pero también es cierto que si el propietario no tiene prisa, esperará a encontrar un comprador que le ofrezca lo que pide.
El último ciclo inmobiliario bajista se produjo en España entre 1992 y 1996, y durante esos cinco años los precios no bajaron más de un 10% en total.