05.27.07
- Endeudarse para invertir II. Cómo conseguir el préstamo más barato.
En línea con el artículo del pasado 22 de mayo, reflexionaremos hoy sobre la necesidad de la diversificación de inversiones y cómo conseguir el préstamo más ventajoso, en caso de que Vd decida endeudarse para invertir.
Partíamos entonces de la posibilidad de hipotecar la vivienda, o ampliar el límite de la hipoteca actual, para comprar acciones cuando la bolsa está realmente barata, como ocurre en el punto más bajo de todos los ciclos bursátiles tras la fase de descenso prolongado de las cotizaciones. Aunque hacerlo puede reportar fabulosos beneficios, a nadie escapa que también entraña un riesgo, pero siempre las inversiones más rentables son también aquellas en las que más se arriesga; y no es algo que todos estén dispuestos a hacer, independientemente de que se posean todos los requisitos para hacerlo con total garantía (solvencia derivada de rentas periódicas que garanticen que no se necesitará recurrir al dinero invertido, y que podrán hacer frente al pago de las cuotas del préstamo solicitado, cartera elaborada con empresas infravaloradas con buenos fundamentales, tipos de interés bajos, e historia reciente de bajada de las cotizaciones por un largo período), ya que hay que tener una escasa aversión al riesgo, o dicho de otra forma, que aunque realices esta inversión puedas dormir tranquilo.
Pero si se dan estas condiciones (también recuerdo que estimo que ahora no es el momento de hacerlo, llevamos más de cuatro años de bolsa alcista y los tipos de interés no están precisamente bajando), habrá que empezar a planificar la inversión para dentro de 2, 3 años.
El coste del dinero que pida prestado es un aspecto fundamental, y en eso nos centraremos hoy. Hay varias fórmulas de endeudamiento, y debe conocerlas para elegir la más adecuada para su situación particular, ya que no hay una objetiva y universalmente mejor que otra:
Línea de crédito: el banco pone a disposición del cliente una cantidad máxima previamente pactada, que el cliente utiliza a medida que necesita, durante un tiempo prefijado (normalmente un año, renovable). El cliente pagará el interés pactado únicamente sobre las cantidades que disponga, y podrá libremente amortizar parcial o totalmente las cantidades dispuestas sin penalización alguna. No se fijan cuotas de amortización predefinidas, pero al final del periodo concertado debe haberse devuelto la totalidad del dinero prestado. El gran inconveniente de las líneas de crédito, es que el banco suele cobrar una pequeña comisión de “disponibilidad” sobre el dinero que no utilice pero tenga autorizado tomar prestado (en torno al 0,75% anual). Otro gasto es la comisión de apertura, que ronda el 2% de la cantidad total. Sus ventajas son la flexibilidad en la disposición, la no sujección a cuotas fijas periódicas. En cuanto al precio de estos préstamos, es intermedio entre los préstamos más baratos (los hipotecarios) y los préstamos al consumo. Este producto es el más recomendable para inversionistas muy activos que realizan compraventas frecuentes; suelen ser de perfil cortoplacista.
Préstamo personal: el banco entrega al cliente una cantidad de dinero pactada, mediante un trámite sencillo en el que es suficiente garantía la propia confianza que al cliente le inspira la entidad (aunque a veces el banco pide avales de terceras personas). Sencillo de conseguir, y sin muchas comisiones (el 1-2% por la apertura, y entre el 1 y el 3% si realiza amortizaciones anticipadas), es el préstamo más caro, sólo recomendable cuando el plazo previsto de devolución es a corto o medio plazo (menos de tres años). Al fijar la cuantía, se pacta también el período de devolución y las cuotas y cuantía en que se realizará. El tipo que se aplica suele superar en 3-4 puntos a los préstamos hipotecarios, por lo que no es recomendable para inversionistas con vocación de largo plazo.
Préstamo hipotecario: se pacta el préstamo a menor interés (fijo o variable, pero siempre menor que en los otros tipos de préstamos y créditos), con un inmueble como garantía de pago. Se pactan también las cuotas iniciales y el plazo de devolución, si bien las cuotas se revisarán cada año o medio año si el tipo de interés es variable. Los gastos y trámites de constitución son los más farragosos y caros, pues llegan en total hasta un 4% del préstamo, pero que prorrateados entre los años de duración del préstamo no resultan más onerosos que en los casos anteriores. Hay que hacer escritura pública ante notario e inscribirla en el Registro de la Propiedad.
Los préstamos hipotecarios, que la mayoría de las personas sólo utilizan para hacer frente a la compra de la vivienda, al ser los más baratos pueden ser también recomendables para compras importantes con plazo de devolución prolongado (p.ej. el coche). El problema son los trámites a realizar, pero hay también una fórmula para agilizar esto: contratar hipotecas abiertas con el banco, que permiten disponer de cantidades adicionales a la concertada para la hipoteca de la vivienda, sin gastos ni trámites suplementarios.
Imagine, …. Octubre de 2002, ya tiene vivienda propia y su salario le permite pagar con holgura la hipoteca e incluso puede ahorrar cada mes 600 euros, y quiere diversificar su patrimonio con una inversión financiera pero no tiene dinero ahorrado. Imagine … que decide ampliar su hipoteca en 100.000 euros, por los que aumentará su recibo hipotecario en 600 euros mensuales . Imagine …
Tenga paciencia, sólo hay que elegir bien el momento de entrada; hasta entonces, vaya acumulando garantía, capacidad de ahorro y conocimientos bursátiles. Además de divertirse, se garantizará una jubilación de oro.
05.26.07
- El “peso” del dinero
Las primeras monedas conocidas se fabricaron hace más de 2.700 años en Lídia (Turquía) con una mezcla de oro y plata llamada electro. Se acuñaban en casa de moneda oficiales para garantizar su peso y su valor.
En cambio, el dinero de papel -los billetes- es un invento chino del siglo X. La gente se cansó de cargar con las monedas y se las dejaron a los mercaderes, que a su vez les dieron recibos por ese dinero. Entonces, todos comenzaron a intercambiar los recibos en lugar de intercambiarlos en efectivo.
Una razón, la del uso del papel moneda por comodidad, bastante convincente teniendo en cuenta que había pueblos a los que sus monedas les causaban algún que otro problema.
Y para muestra un botón: los habitantes de la isla de Yap, una isla situada en el Pacífico, utilizaban grandes discos de piedra a modo de dinero. La mayor, que correspondía a la del valor más elevado, medía unos 4 metros de diámetro, tamaño que equivalía a dos adultos uno encima el otro. Una calderilla difícil de llevar en los bolsillos.

05.22.07
- Endeudarse para invertir
La posibilidad de endeudarse para comprar una vivienda está en la mente de casi todos los españoles que carecen de ella y no pueden pagarla a tocateja (que no puede casi nadie). Endeudarse para comprar un coche también es habitual y a casi nadie le extraña. Incluso, pedir un préstamo para financiarse unas vacaciones de ensueño es bastante frecuente.
A nivel empresarial, los créditos para emprender una actividad profesional o empresarial son tan frecuentes como los hipotecarios, concentrando en muchos casos el riesgo financiero del crédito junto al riesgo personal del trabajo y el esfuerzo que será necesario para hacer rentable el negocio.
Pero endeudarse para realizar inversiones financieras ya no es tan común, incluso se llega a considerar un loco a quién lo hace por la presunción de elevadísimo riesgo que asume. Pues sí y no, hay tantos puntos de vista y tantos aspectos a considerar en este tema, que a nadie le falta razón cuando opina acerca de ello. Probablemente endeudarse para especular en derivados (o incluso en bolsa directa a cortísimo plazo) suponga un riesgo tan elevado que casi nadie quiera aceptar. O endeudarse de forma que no existe garantía de devolución cómoda del crédito aunque sea a partir de otros ingresos recurrentes de que disponga el inversor.
Pero endeudarse para comprar acciones en determinadas condiciones, es un fabuloso negocio si coinciden una serie de características. Imagínese, … Imagínese que la bolsa ha caído durante tres años seguidos (como ocurría en octubre de 2002); imagínese que los tipos de interés son tan bajos que están incluso por debajo de la inflación y se pueden conseguir créditos o préstamos al 3% (como pasaba ese mismo verano si se optaba por un préstamo hipotecario); imagínese que su perfil es de inversor de largo plazo y que sabe que la bolsa, como todo en la vida, es cíclico y que la probabilidad estadística de que la bolsa empiece a subir es cada día más alta porque siempre ha sido así; imagínese que sus ingresos recurrentes, que además provienen de un sueldo fijo y en principio indefinido, le inyectan un excedente mensual apreciable y que en el peor de los casos suscribe un crédito para comprar acciones que temporalmente siguen bajando pero que nunca tendrá que vender porque hizo los cálculos para pagar la cuota con su excedente salarial. Imagínese que su perfil largoplacista pero conservador le anima a invertir en empresas sólidas, con beneficios recurrentes, que reparten dividendos, y que diversifica adecuadamente.
Si se endeuda de esa forma, puede llegar a ganar mucho dinero. Siga imaginando, … Si en ese momento disponía Vd. de 100.000 euros y los invirtió en bolsa simplemente siguiendo un índice como el Ibex, hoy tendría casi 300.000 euros. Pero si además hubiera solicitado un préstamo hipotecario (¡Cómo que qué locura rehipotecar la casa para comprar acciones!), que entonces se lo cobraban a poco más del 3%, por otros 100.000 euros, pensando amortizarlo en diez años por si las cosas se torcieran, y hubiera tenido la sensatez de no dejarse vencer por la avaricia y hubiera hecho amortizaciones anticipadas, hoy tendría además otros 150.000 euros libres de polvo y paja (perdón, después de pagar todo tipo de comisiones e intereses). Es decir, y hablando en pesetas que uno se hace mejor idea de lo rico o pobre que es, sus poco más de 16 millones de hace cuatro años y medio hoy serían, … ¡cielos! 75 millones de pesetas.
Y ahora deje de imaginar, porque esa oportunidad la tendrá dos, como máximo tres veces en la vida, y una la ha dejado pasar. Pero esté atento, haga números, vea si es capaz de asumir ese riesgo, y espere a la próxima, que llegará. Eso sí, tardará varios años; y desde luego, yo no le recomendaría hacerlo ahora que la bolsa está en máximos históricos, que los tipos de interés están subiendo, y que cuando todo es tan maravilloso en la bolsa como ahora es, siempre, cuando nadie sabe porqué, sin avisos, vienen las vacas flacas y sí, a largo plazo siempre se gana, pero arriesgar y padecer insomnio para que las plusvalías las disfruten los nietos, pues como que no mola. Que nadie deduzca que estoy pronosticando que el ciclo se acaba, pero coincidirá conmigo en que ahora hay más posibilidades que en 2002 de que la bolsa aminore el ritmo, que dé bandazos, o que empiece a bajar.
Tenga paciencia, espere unos años, y verá cómo no es tan difícil detectar de nuevo esa oportunidad.
05.18.07
- Impuestos y plusvalías financieras
El pago de impuestos es un asunto muy importante a considerar en cualquier tipo de inversión financiera, ya que de venderla con plusvalía habrá que pasar por caja y tributar por ella (IRPF en el caso de las personas físicas, Impuesto sobre Sociedades en el de personas jurídicas).
La declaración a realizar hasta el 2 de julio de este año será la última que contemple diferencias entre plusvalías obtenidas en menos de un año (tributarán por el marginal) o en más de un año (tributarán al 15%). También este año acaba el “descuento” en el pago de impuestos sobre los dividendos cobrados en 2006.
Desde el 1 de enero de 2007, las plusvalías financieras, sean del tipo que sean y el tiempo en que se hayan generado, tributarán por el 18% (será en la declaración a realizar en mayo de 2008 sobre el ejercicio 2007 en la primera que regirá esta situación). Los dividendos, a su vez, también tributarán de la misma forma, pero con exención de impuestos para los 1.500 euros obtenidos por esta vía.
Estos cambios benefician, por ejemplo, al inversor cortoplacista con rentas altas, ya que hasta ahora pagaba entre el 15% y el 43% (según su base imponible) y a partir de ahora pagará en todos los casos el 18%.
En cambio, el inversor a largo plazo, que deja madurar la mayoría de sus inversiones más de un año, pagará el 18% mientras hasta ahora pagaba el 15%. Muchos inversores empiezan a buscar fórmulas alternativas que le hagan menos onerosa su factura fiscal, y en realidad existen.
Por ejemplo, si se invierte a través de fondos de inversión (sean del tipo que sean), el traspaso de un fondo a otro no materializa plusvalías inmediatas, hasta que no se hace liquidez definitiva (venta del fondo sin adquirir otro). Aunque en realidad se trata de una demora del pago de impuestos, en realidad supone poder seguir negociando e invirtiendo ese dinero que de otra forma ya se habría llevado Hacienda, y si hace números podrá comprobar que puede salirle muy rentable. El problema de los fondos, frente a la inversión individual, son las comisiones que la gestora y la entidad depositaria cobran, por lo que las cuentas deben incluir si el beneficio que podamos sacar de ese “préstamo” fiscal a interés cero supera esa comisión que suele oscilar entre el 1 y el 2% anual sobre el patrimonio del fondo. Una salvedad, los fondos ETF’S no son considerados fondos de inversión a este efecto, sino acciones cotizadas que obligan al pago del impuesto en caso de obtención de plusvalías.
Los planes de pensiones, además de suponer una rebaja de la base imponible en el año que se hacen aportaciones, también gozan de la ventaja de la demora de este pago de impuestos, ya que aunque traspase su Plan de Pensiones a otro fondo o a otra gestora, no habrá que tributar hasta que cobre su Plan, allá por la jubilación. En ese momento habrá que tributar por las plusvalías y por la base imponible que se descontó mientras hacía aportaciones. Pero claro, es dinero cautivo hasta la jubilación y también tiene comisiones similares a las de los Fondos de Inversión.
Como verá, estimado lector, no hay un producto que objetivamente sea mejor que otro, sino que como siempre, dependerá de la situación individual de cada inversor la elección del producto más idóneo a sus circunstancias personales.
05.15.07
- Inversiones más adecuadas en función de la edad del inversor
La edad es la condición objetiva de mayor importancia para el inversor. Las prioridades económicas evolucionan con la edad y lo que la misma implica (matrimonio, hijos, estabilidad laboral, jubilación, tiempo de maduración de la inversión, etc).
En síntesis, si a largo plazo las inversiones en renta variable son siempre más rentables que en renta fija, las personas jóvenes que dispongan de patrimonio para invertir que no vayan a necesitar a medio plazo obtendrán mayores beneficios de la inversión en Bolsa que si invierten en Letras del Tesoro. En cambio, una persona que vislumbra la jubilación cercana, debería incrementar su inversión en renta fija, ya que un traspiés en los mercados más volátiles (renta variable) podrían ocasionar una minusvalía probablemente irreversible, ya que a esa edad no existe el largo plazo suficiente para garantizar un nuevo ciclo alcista que recupere la inversión. Además, las personas jóvenes cuentan con activos intangibles y expectativas de ingresos estables generalmente crecientes por el desempeño de su trabajo que pueden paliar las consecuencias de una mala inversión. Pero la persona cercana a la jubilación carece de esos activos y lo que se le viene encima es una pensión que en la mayoría de los casos será inferior a sus ingresos como trabajador en activo; por eso, a esa edad avanzada es más importante asegurar el patrimonio minimizando el riesgo, que incrementarlo a costa de un elevado riesgo.
Por otra parte, la edad condiciona la prioridad inversora y las posibilidades de invertir, de forma que los intervalos etarios y las inversiones suelen ser similares en casi todas las personas: hasta los 35 años, la compra de la vivienda y el pago de la hipoteca, junto con la crianza de los hijos suelen absorber de tal modo los ingresos, que pocas veces queda algo para ahorrar. Entre los 35 y los 45 ya existe cierta estabilidad económica, los salarios han crecido y ya se genera ahorro que suele dirigirse a planes de pensiones e inversiones un poco más agresivas que las realizadas anteriormente. Entre los 45 y los 55 años ya se empieza a pensar en la jubilación y en la independencia de los hijos, y asegurar el patrimonio es ya tan importante como incrementarlo, por lo que se diversifican las inversiones y va aumentando el porcentaje de inversión en productos de renta fija. A partir de los 55 suelen ser los hijos los destinatarios de parte del patrimonio, si bien en muchos casos se ve compensado con el cobro de herencias. Con la jubilación suele llegar el conservadurismo inversor, además de no materializarse los proyectos de gasto soñados durante toda la vida (a menudo pensamos que al jubilarnos tendremos dinero suficiente, tiempo y ganas de hacer turismo, gastar mucho en ocio, comprar un Ferrari, … pero en realidad al llegar a esa edad apetece tranquilidad, se viaja cada vez menos, y conducir es una incomodidad) y, sobre todo, se planifica el patrimonio que se va a legar a los herederos.
- Un pequeño acercamiento al complejo “argot” económico: las “acciones”

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define, en una de sus acepciones, el término ”acción” como “cada una de las partes alícuotas en que se divide el capital de una sociedad anónima. Título o anotación contable que acredita y representa el valor de cada una de aquellas partes”. Hasta aquí la definición “oficial“. Sin embargo, en un mundo tan dinámico como el económico, la cosa es algo más compleja.
Una acción posee tres valores: nominal, contable y de mercado.
El valor nominal es aquél que resulta de dividir el capital social entre el número de acciones de la empresa en un determinado momento.
El valor contable de una acción es aquél que resulta de dividir el capital contable entre el número de acciones de la empresa en un determinado momento.
El valor de mercado es aquél que la oferta y la demanda determinan en cierto momento y con cierto volumen de operaciones.
A partir de aquí se establecerán muchos y muy distintos tipos. Aún a riesgo de resultar un tema bastante árido, podemos hacer un recorrido por alguno de ellos.
Acción acumulativa: son los títulos preferentes que dan derecho a un dividendo mínimo garantizado del cinco por ciento en la inteligencia de que si en algún ejercicio social no hay utilidades, o las obtenidas son inferiores a dicho porcentaje, se cubrirá éste en los años siguientes.
Acción bursátil o con liquidez: Es aquel título que tiene una amplia aceptación en el mercado de valores, registrando un elevado índice de operaciones y garantizando su liquidez inmediata. la acción más bursátil es aquélla que registra un mayor número de operaciones en bolsa.
Acción cambiaria: la que se ejercita por falta de aceptación parcial o total, por carecer de pago parcial o total, o cuando el girado o el aceptante de una letra de cambio fueron declarados en estado de quiebra o de concurso.
Acción común u ordinaria: parte proporcional del capital en una empresa que otorga el derecho al tenedor sobre una parte de las utilidades o sobre remanentes de los activos de la empresa una vez que se haya pagado a los acreedores y a los accionistas preferentes, en caso de liquidación.
Acción de crecimiento: es el título a través del cual la empresa suele reinvertir las utilidades que garantizan el crecimiento y éste se manifiesta en los precios a que cotiza en bolsa.
Acción de industria o trabajo: no son acciones propiamente dichas, dado que no forman parte del capital social, sin embargo se les denomina así a aquéllas que se otorgan a empleados o funcionarios que trabajan dentro de una empresa. Se pueden emitir acciones especiales de industria o trabajo, cuando así lo estipulen las escrituras sociales de la empresa, a favor de aquellas personas que presten sus servicios a la sociedad. en estas acciones se hará constar que son intransferibles y además todas las normas respecto a la forma, valor y otras condiciones que les correspondan. La utilidad a que dan derecho estas acciones, es adicional a la participación de utilidades que por ley les corresponde a los trabajadores.
Acción directa: derecho que tiene el tenedor de una letra de cambio para exigir a los obligados el pago del importe de la misma y de los accesorios legales. se dice que es directa la acción cambiaria cuando se ejercita contra el aceptante o sus avales.
Acción en tesorería: son los títulos nominativos de una empresa que no han sido suscritos. En las sociedades anónimas de capital fijo, las acciones en tesorería son aquéllas que no están suscritas al momento de su constitución, sino que del total del capital social emitido, únicamente se suscribe el mínimo legal, el que siempre se mantiene en depósito en el instituto para el depósito de valores (indeval). En las sociedades anónimas de capital variable también es frecuente encontrar al capital social autorizado o emitido no suscrito. Las sociedades anónimas no pueden adquirir sus propias acciones, salvo por adjudicación judicial en pago de créditos de la sociedad. en tal caso venderá las acciones dentro de tres meses a partir de la fecha en que legalmente pueden disponer de ellas; si no lo hiciere en ese plazo, las acciones quedarán extinguidas y se procederá a la consiguiente reducción del capital.
Acción nominativa: título que lleva el nombre de su propietario y cuya propiedad no puede transferirse sin llenar ciertos requisitos de endoso y registro. los dividendos que paguen las empresas serán deducibles de impuestos, sólo si se hacen con cheque nominativo, correspondiente al titular de la acción.
Acción preferente: son aquellas que gozan de ciertos privilegios o derechos sobre las demás acciones que integran el capital social de una sociedad, tales beneficios se refieren generalmente a la primacía en el pago en caso de liquidación o amortización, cuando ésta ha sido prevista en los estatutos, así como la percepción de dividendos que, casi siempre, se limita a un porcentaje determinado sobre el valor de aportación de esta clase de documentos.
Acción volátil: se denomina así a los títulos cuyo precio en el mercado sufre mayor variación que las demás. Es posible expresar que el mercado de valores es volátil cuando el índice de cotizaciones manifiesta variaciones acentuadas. 
Acciones al portador: aquellas que no expresan el nombre de su propietario y cuya cesión se verifica por la sola transmisión del título. Dichos títulos son negociables sin necesidad de endoso, y transferibles mediante su simple entrega, como se hace con los bonos que contienen cupones (bonos al portador), los certificados o títulos de acciones llevan también cupones de dividendos, numerados o fechados. en méxico sólo existen acciones nominativas.
Acciones amortizables: son los títulos que, de acuerdo con la ley general de sociedades mercantiles y la escritura constitutiva de la empresa, pueden amortizarse con las utilidades por disposición de la asamblea de accionistas.
Acciones con valor nominal: aquellas en que se hace constar numéricamente el valor de la aportación.
Acciones convertibles: son las acciones preferentes que nacen con un privilegio especial por ejemplo, al constituirse la sociedad “x” las acciones serie “b”, preferentes, gozarán de dividendo acumulativo, pero al finalizar el décimo ejercicio social se convertirán en acciones ordinarias.
Acciones de aportación retenidas en prenda: son cuentas de orden que tienen como finalidad registrar a valor nominal, el importe de las acciones que debe retener la sociedad en calidad de depósito, durante dos años, cuando hayan sido cubiertas en especie.
Acciones de goce: las que se emiten en sustitución de las amortizadas, para hacer constar una participación en las utilidades de la compañía.
Acciones de libre suscripción: es el mecanismo tradicional al que han acudido los inversionistas extranjeros para adquirir valores de empresas mexicanas. las acciones de libre suscripción o serie “b”, de acuerdo con la regulación vigente, no tienen restricciones para ser adquiridas por extranjeros. las acciones de libre suscripción ofrecen a los inversionistas extranjeros los mismos derechos de propiedad y corporativos que a los ciudadanos mexicanos.
Acciones de voto ilimitado (ordinarias o comunes): aquéllas que no tienen limitación alguna para votar en todos los asuntos que atañen a la sociedad. sus propietarios son los que administran la sociedad.
Acciones de voto limitado (preferentes): aquéllas que sólo tienen derecho a votar en ciertos asuntos de la sociedad, determinados en el contrato correspondiente. como compensación las acciones de voto limitado, casi siempre son preferentes o bien tienen derecho a un dividendo acumulativo o superior al de las acciones comunes.
Acciones desiertas: son las acciones cuyo importe no ha sido exhibido en los plazos y condiciones que fijan los estatutos de la sociedad.
Acciones endosadas: se dice de las nominativas, cuya propiedad se ha transferido por medio de endoso.
Acciones garantizadas: títulos comunes o preferentes cuyos dividendos son garantizados por otra sociedad.
Acciones liberadas: son aquéllas que han sido pagadas totalmente.
Acciones participantes: son títulos preferentes que participan de un dividendo fijo y un dividendo extraordinario.
Acciones readquiridas: son los títulos cuya propiedad ha revertido la compañía emisora después de su readquisición, donación o liquidación de una deuda. si las acciones readquiridas se conservan en vigor, es decir, si los certificados no se cancelan se conocen con el nombre de acciones de tesorería. si los certificados se readquieren de acuerdo con un plan de rescate, como en el caso de ciertos tipos de acciones preferentes, se considera que la cancelación ocurrió simultáneamente con el acto de readquisición, soslayándose la categoría de “tesorería”, y entonces se dice que las acciones están “retiradas”.
Acciones sin valor nominal: aquéllas que no expresan el monto de la aportación y simplemente establecen la parte proporcional que representan en el capital de la sociedad.
Acciones suscritas: son los títulos que representan una parte del capital social y cuyo importe han pagado los accionistas o se han obligado a pagar los accionistas.
05.14.07
- Dividendos, diversificación y largo plazo.

Si es usted largoplacista y le gusta la inversión tranquila. Pero si además es exigente con la rentabilidad de su inversión y no se conforma con los productos seguros que apenas se revalorizan si se descuenta la inflación. Si además dispone de un capital que no necesitará a medio plazo y piensa invertirlo en algo muy rentable, bastante seguro y no tener que preocuparse de su inversión, está de enhorabuena.Acaba de crearse un nuevo índice bursátil que recoge las empresas españolas que más dividendo reparten (IBEX Top dividendo). Este índice recoge las 25 empresas españolas cotizadas que tienen una mayor rentabilidad por dividendo, y se actualiza cada año.
En definitiva, es un resumen de toda una estrategia de inversión bursátil que a largo plazo es muy segura y da una excelente rentabilidad. Invertir “por dividendo” ha sido rentable incluso durante los peores años del reciente ciclo bajista que hubo entre 2000 y 2003, y entre 1995 y 2005 esta estrategia ha doblado la rentabilidad del índice general de la bolsa española (incluídos los dividendos en la consideración de rentabilidad, y que los dividendos se reinvierten).
Para el inversor particular que quiere gestionar directamente su patrimonio, no acaban aquí las buenas noticias. Este índice se ha creado con la finalidad de que las gestoras y entidades financieras elaboren productos referenciados que repliquen este índice, facilitando así al inversor una cartera diversificada que incluye las empresas más sólidas y rentables del espectro bursátil.
Algunos inversores son reacios a invertir en productos de inversión colectiva debido a que no suelen batir a los índices de referencia por sus elevadas comisiones. Pero eso tampoco será un problema en este caso. La mayoría de los fondos que surgirán en torno a este índice serán ETF’S, fondos de gestión pasiva (replican exactamente al índice) que cotizan como si fueran acciones y con unas comisiones muy bajas (en torno al 0,2%), mucho menores que las habituales de los fondos de inversión clásicos.
Lo de que a largo plazo siempre se gana en bolsa es un tópico ya que si se entra cuando está cara pueden tardarse varios años en tener beneficios, pero una de las formas más seguras de hacerlo en cualquier momento es con una buena selección de empresas que tengan sólidos fundamentales, beneficios recurrentes y repartan dividendos.
Aún no se comercializa ningún ETF basado en este índice, pero hay que estar atentos, saldrán varios muy pronto.





